Desembarco en la isla lunar.

El operario del Puerto de Cádiz encargado de organizar el embarque tuvo la amable deferencia de colocarnos los primeros de la fila. Casualidades de la vida hicieron de esta decisión un acierto impagable…
Así pues, entramos al buque los primeros…y nos tocaba salir los últimos en el Puerto de los Mármoles de Arrecife. Menos mal.
La primera sorpresa que nos deparaba la llegada a la isla lunar era alegrarnos de que todos los coches salieran antes que nosotros del garage del ferry. Tragamos humo de los escapes como condenados.
Cuando (¡¡ por fín!!) nos tocó arrancar el coche…estaba muerta la batería. ¿Os imaginais una lata de sardinas? Pues así van los coches en un ferry, de manera que si uno no sale, tampoco puede salir el de la plaza anterior!
Pasamos un poco de vergüenza con los tripulantes encargados de indicar a los viajeros el modus operandi y la salida…¡ pero al menos no hicimos la putada de obstaculizar la salida de más gente !
Así que, el bochorno fue mínimo. Fijáos si estaba muerta la bateria que los operarios se empeñaron en arrancar el coche a empujón, y no fue posible ¡entre 6 personas! Madre mía! Y yo en plan marujo: ” ¡ ya te dije que había que llevárselo al mecánico de confianza y no a un franquiciado de Pre-ITV en ofertaaa!! Giorgio estaba nerviosísimo, pensando en que habíamos quedado hacía un rato en la empresa para que nos llevaran a la casa.
Finalmente, vino un tripulante con un generador portátil para estos casos (que son habituales por el deterioro que causan en las baterias viejas el salitre y el traqueteo del barco, eso nos dijeron, para tranquilizarnos), y salimos zumbando, una vez arrancado el bólido, para que cargara y pudiésemos llegar hasta el polígono industrial donde nos esperaban…
(Flash Back, ventitantos de Abril de 2008):
-Evi: ¿Qué dices que te han cobrado por revisarlo? ¿¿¿10 euros???
-Giorgio: Bueno…sí, en realidad han estado un par de horas con él. Lo he llevado al taller donde me dijo mi padre que hacían descuento por las ruedas, por ser trabajador de la “Fires”. En realidad los diez euros son del pinchazo de la rueda, que no ha sido necesario cambiar y la han reparado. Me ha dicho el tío que ha revisado niveles y que ha puesto el tester a la bateria. Dice que está “full”.
-Evi: ¿Einnn? Pero nene, si me ha dejado a mí tirada hace dos días y se quedó muerta, ¡que tuvimos que empujar 4 veces entre 5 personas!!! Ay, ay,ay…! ¡Tenemos que viajar hasta Cádiz con él!
-Giorgio: Tranquila! ya se lo llevaremos a Vicente…

Vicente era nuestro mecánico de confianza en Burgos. No tuvimos tiempo de llevárselo…como no tuvimos tiempo para tantas otras cosas…

Conclusión: No os fiéis de talleres-franquicia. Mienten como bellacos. Estoy segura de que tenían esperando clientes a quién pegar un buen sablazo y dieron por bueno arreglar un pinchazo para no perder pasta por el convenio de Firestone. Evidentemente, el capó ni se molestaron en abrirlo, sólo había que ver los bornes de la batería, hechos polvo. Y eso que yo no tengo ni puta idea de mecánica.

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Una respuesta a Desembarco en la isla lunar.

  1. Anonymous dijo:

    >QUE VERGUENZAA!Bueno, ahora nos reimos…Siempre pasan peripecias en los viajes, y sólo tu, con esa memoria prodigiosa y tu agudo ingenio sabes retratar nuestras “mister beanadas”Como te quierooooo!Bss

Opiniones relevantes o totalmente intrascendentes. Razón aquí.

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